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Torre de Marfil

May 2010

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4th May, 2010

how will it end

En el agua...

Podríamos estar allí para salvar ballenas, delfines o ese lugar.. eso no lo recuerdo.

Recuerdo en cambio, el agua. Su profundidad, su densidad de algas y burbujas estando ahí abajo. Mirando hacia arriba, los rayos del Sol atravesandolo todo. El color. Verdoso, amarillento.

Nadábamos. Saltábamos felices entre las rocas de la orilla. Escondidos en los árboles. Acechando. Él me cogía de la mano sonriéndome. Los días eran hermosos. El tiempo lento.

No sé qué debíamos hacer pero el momento llegó. Todos chapoteando en el agua. Corriendo, nadando y luego buceando. Había que hacerlo. El barco llegaba. Luchábamos contra algo, por algo. Luchábamos por ese espacio. El agua verdosa y amarilla. Si nosotros estábamos en el agua ellos no podrían hacer lo que quiera que fueran a hacer allí.

Mi vestido era blanco y su vuelo se desplegaba y plegaba a mi alrededor en la profundidad.

Todos nadábamos. Salíamos a respirar y gritábamos alegres por estar ahí. Él nadaba cerca de mí. Me sujetaba, me abrazaba. Gritábamos abrazados. El riesgo a estar ahí, la muerte cerca. La muerte por la vida.

Llegaron las redes. No pudimos evitarlas. Ahora gritábamos en la profundidad y el grito se perdía en el agua. Nos cogieron.

Ya en el barco nos llevaron hacía una sala. Todo estaba perdido. Todos juntos. Nos mirábamos. LLorábamos.

No sé cómo ocurrió pero pude escapar. Ví una oportunidad y en un segundo yo era la única que podría salir de allí y evitar la catástrofe. Nada me detendría. Las lágrimas me cegaban. El miedo, el miedo a no llegar a hacerlo. Había que actuar. Había que correr y corrí. Corrí por pasillos, abrí puertas, subí escaleras, esquivé marineros. Altos, fuertes, bajos, rudos. Me sujetaban, los pliegues de mi vestido blanco entre sus manos... escapando...

Llegué hasta cubierta abriendo una puerta de metal. No imaginaba que el Sol estaría ahí, al abrir esa puerta igual que las demás, así que el Sol me cegó durante unos segundos. Recuerdo el olor. El aire. El cambio al salir fuera y notar el aire en mi cara.

Me sujeté a la barandilla. La pintura blanca a medio caer. Mis manos recorriéndola para no caerme por la emoción de ver al agua nuevamente. Poder hacerlo.

Les oía detrás mío. Les esquivé. Llegué hasta un lateral y ahí me subí a la barandilla agarrándome a un mástil. Las cuerdas atadas a él. Vueltas y más vueltas de cuerda mojada. El aire en mi cara y mi respiración cortada. Iba a saltar cuando le escuché detrás mío. Gritaba mi nombre y al girarme le ví ahí de pié. No le conocía. No formaba parte de la tripulación, estaba ahí por negocios. Su traje, su corbata, sus ojos claros y su pelo tan negro pidiéndome que no saltara, que me iba a matar, que todo era profundidad, que el golpe me mataría. Yo le miraba y no podía pensar. Vivir o saltar. La imágen de mi compañero en mi cabeza. Su voz. Sabía lo que tenía que hacer, estaba desesperada por hacerlo, pero ahí estaba él tan guapo rogándome que no saltara...

Salté.

El ruído al caer contra el agua y luego el silencio. Nuevamente los pliegues de mi vestido blanco giraban a mi alrededor. El verdoso y amarillo del fondo con los rayos del Sol atravesándolo. Las burbujas. La voz de mi compañero en mi cabeza. La sensación de hundimiento. El dejarse. Contaba los segundos que tardaría en llegar al fondo, sabiendo que no aguantaría tanto sin respirar, que me ahogaría.

Me hundía. Los segundos, el verdoso y amarillo oscureciendo, la luz apagándose con la profundidad, la paz, mi vestido blanco, su voz, su risa, mi Amor por él, la presión del agua en mi piel y por fín el tacto de la arena en mis pies descalzos al llegar al fondo.

Mis últimos segundos fueron todos para él, orgullosa por haberlo logrado por todos ellos. Le imaginaba sonriendo al saber de mi victoria. Él, mi compañero, al que dejé en el barco, el que gritaba mi nombre con lágrimas en los ojos rogándome que saltara...

10th Jun, 2009

Bolas

Soñar como siempre...

Todo comenzaba en la orilla de un río. Un río en la selva. Descubrían algo y comenzaron a extraerlo. Tubos y un puente. Carreteras y el mundo entero asombrado ante la expectativa de lo que el descubrimiento suponía.
Todo cambió rápidamente. Tecnología. Una nueva forma de vida. El mundo unido. Trabajo. El futuro había llegado. Ciudades enormes y limpias. Grandes edificios. Compañías espaciales... y aquellos tubos seguían extrayendo material de la orilla de aquél río el la selva.

Cambié de casa. Estaba en el ejército y dejaba el hogar familiar para vivir sola. Una niña pequeña, mi vecina, se despedía de mí. La echaría de menos.
Todos estábamos muy motivados. Muy unidos y convencidos de que teníamos poder y razón y que nuestra tecnología era lo más avanzado. Naves espaciales. Volar por el aire. Limpieza ecológica. Un mundo nuevo comparado con cómo estaban antes las cosas.

Nuestros avances nos permitieron descubrir que había vida más allá de nuestro planeta. Un mundo tan avanzado como el nuestro. Seres extraños. Vida... pero vida muy diferente a la nuestra. Nuestras investigaciones dieron un resultado aterrador. Eran peligrosos. Un mundo dedicado a la destrucción. Ellos también sabían de nuestra existencia. Nos odiaban. La relacciones llegaron a tal extremo (y todo solo por radio porque aún no habíamos desarrollado tecnología para viajar tan lejos en el espacio) que decidimos por unanimidad que había que atacarles antes de ser atacados. Demostrar nuestra superioridad. No dejarles imponer su mundo y su forma de vida.

Convencidos con nuestra superioridad, unidos en nuestras ideas, resolvimos que durante años nos dedicaríamos exclusivamente al desarrollo de la tecnología para viajar hasta allí. Fueron años de estudios y entrenamiento. Concentración. Unidad. El ejército mundial preparándose para el ataque. Conquistar otro planeta.

El día llegó. Un lanzadera especial. Trajes espaciales. Cascos. Respiración preparada para el viaje. Oxígeno con aparatos anaranjados en nuestras bocas. Nervios, miedo. Millones de personas preparadas en sus asientos. Altos mandos controlando el inminente despegue... y aquellos tubos seguían sacando material de la orilla del río.

Comenzamos a movernos para despegar. Sentados unos detrás de otros. Trajes blancos. Aparatos anaranjados en nuestras bocas. El cielo limpio y azul sobre nosotros...

Primero fue una especie de ruido. Luego nuestro corazón a mil por hora adivinando que algo terrible estaba apunto de suceder. Los altos mandos desconcertados. Expectación.

Los vimos aparecer por el cielo azul. Entre las nubes. Naves extrañas. Sabíamos que eran ellos. Gritábamos en nuestros asientos. Apenas reacciónamos. Miedo.
Atacaban por todos lados. Lo habían hecho así, justo cuando íbamos nosotros hacia allí para hacer lo mismo. Nos pillaron desprevenidos. Años de estudios para atacarles nos había hecho dejar de lado su vigilancia y así ellos mientras tanto también habían desarrollado tecnoligía para viajar hasta nosotros.

Comenzó la destrucción. Ciudades, vidas, naturaleza.
Habíamos escapado como pudimos de las naves, de nuestros asientos y los aparatos para respirar anaranjados en nuestras bocas. Confusos huimos sin saber hacia dónde. El mando roto. Millones de muertes en minutos.

Huí hacia la casa de mis padres. Escondidos en las habitaciones, en silencio. Me cambié de ropa. Un amigo entró por una ventana y mientras le buscaba ropa para cambiarse mi vecina pequeña lloraba en el jardín buscando a sus padres. Salí a por ella tapándola la boca. El enemigo estaba por todos lados y seguro que la había oído. Bajé con ella por la escaleras al sótano. Nos seguía uno de ellos. La conseguí unos zapatos. Huíamos por puertas y pasillos. Humendad y oscuridad. Conseguimos llegar a un embarcadero abandonado. Mi nave "marina" aún funcionaba. Conseguimos salir. El mar ante nosotros. Ahí vimos más como nosotros....

Unos días después comenzaba el ataque de la resistencia. Habíamos conseguido unir nuestras fuerzas en puertos lejanos y profundidades marinas.
Nuestro planeta conquistado comenzaba a ser de nuevo nuestro..

8th Dec, 2008

how will it end

Escondrijos y algo ancestral para salvarnos....

Esta semana, entre otros sueño, estaba uno de los de siempre: el mundo del revés, miedo en las calles, no hay ley, todo es muerte y tenemos que escondernos para que no nos encuentren. Hacíamos como si en nuestra casa no viviera nadie. Luces apagadas. Por fuera todo destrozado. Un edificio más abandonado, pero dentro de las ventanas cerradas con maderas ya sucias y envejecidas, nos escondíamos nosotros. La luz entrando por los agujeros entre las maderas, silencio, calma. Habíamos construido un paso hasta el sótano. Los gatos entraban y salían por dónde querían. El hambre en la calle hizo a un grupo seguir a los gatos, dándoles caza, llegando hasta nuestra puerta. Veíamos las sombras por debajo de la puerta. Querían coger a los gatos. Iban a entrar. Miedo por ser descubiertos. Nuestro escondrijo descubierto. Pasos silenciosos dentro de la casa. La luz iluminándonos a medias. Sujetando a los gatos. Bajando abajo. Borrando todo rastro de presencia humana....




Y anoche un sueño largo y lleno de detalles. Imaginativo. Éramos un grupo. Varios de mis amigos estaban incluidos. Un mundo igual que siempre. Sin esperanza. Guerras, pobreza.... Frente a todo eso la gente se agarra a todo lo que puede para intentar mejorar lo que tiene alrededor: religión, leyendas, magia... Al principio nadie lo creía. Yo no lo creía. Estábamos en un gran parque, poco quedaba bueno en este mundo como aquello. Praderas, caminos, fuentes, ríos, arroyos.... Puede que fuera como un gran bosque rodeando una ciudad con algo de paz frente a todo lo demás... No sé cómo comenzó, pero después de empezar a creer, nos embarcamos en un viaje. Buscando algo. No sé el qué. Una leyenda. Un rito ancestral para salvarnos. Viejas con sus cuentos y sus relatos. Su sabiduría. Nos dividimos en grupos. Pasaron meses. Unas personas se acercaban más a otras. Las relaciones se establecían entre todos los que habíamos salido a buscar ese algo. Nos llegaban noticias de unos y otros. Avances. Cotilleos. En mi grupo había una chica joven y un chico algo más mayor. No se decían nada pero el resto lo sabíamos. Estában enamorados. El grupo se devidió. Huíamos a través de los bosques. Nos encontramos en un pueblo. Antiguas casas y calles. Nos reunímos en una taberna. Alguién nos contó el resto de lo que debíamos saber. Un dibujo. Dos amantes. Ella con la cara pintada de rojo y negro. Ellos ya habían sido elegidos de entre los que habíamos salido en aquel viaje. Había varias teorías. Algunos de los allí reunidos pensaban que eran esta o aquella pareja, pero yo sabía que eran aquellos que yo había conocido. Nuestro futuro dependía de que se volvieran a ver. De juntarles en un rito en el pueblo. Magia. Aquel dibujo y yo mirándolo. Hubo diferencias. Los que creíamos nos dividimos y a parte estaban todos los que no creían y que no nos ayudarían. Había que andarse con cuidado. Necesitaba encontrarla y que él no lo supiera, que nadie lo supiera para protegerles y que la profecía se cumpliera. Él se quedó en el pueblo. Se lo pedimos. Le engañamos ocultándole la verdad. Salimos en busca de ella a aquél parque o bosque. Recorrí caminos. Me perseguían. Andaba sobre piedras haciendo equilibrios al borde de un precipicio, con un caudaloso río abajo. La encontré allí. La dije que teníamos que volver al pueblo. Ella me preguntó por él. Yo lo sabía. La dije que no se preocupara, que yo la llevaría hasta él. Corrimos, llegamos al pueblo. La contaron la profecía. El rito. Se lo contaron a él. No les dejamos verse. No podían, era parte del rito. Ambos preocupados, abrumados por tanta responsabilidad. Abrumados por el Amor, por el rito. Faltaba algo. Una moneda. Un amigo mío, de la realidad, que en el sueño formaba parte del grupo había huido con la moneda. Él había dejado de creer y se la llevó consigo para que el rito no pudiera llegar a realizarse. Salí en su búsqueda. Corriendo por los caminos. Una niña sabía dónde estaba la moneda. En una fuente. Corrí hacía la fuente. Mi amigo también, quería impedirme que la cogiera. Me frenó, me agarró y yo llorando le dije que me creyera, que me mirara a los ojos y viera que no le mentía, que confiara en mi. Él me miró y lo hizo. Dejó que cogiera la moneda de aquella fuente con forma de flor al final del parque. Me metí en el agua, anochecía y la luces de la fuente iluminaban mis pies descalzos en el blanco fondo de la fuente. Ví la moneda en el fondo. Brillaba. Pequeña, plateada. Volví al pueblo. Estaban vistiendo a la chica. El novio estaba asustado. Ella estaba como hipnotizada por la presión. Su vestido y su pintura ancestral en la cara. Salimos fuera. Él la estaba esperando sentado en un banco. Todo el pueblo miraba. Ella se acercó y se sentó encima de él. La gente alrededor esperando. Autoridades, ancianas, nosotros... Al fin se besaron, se unieron y todos respiramos tranquilos.




El Amor no es la solución para sentirme mejor, pero es sólo como en aquella canción de los Smiths" I´m a human and i need to be loved, just like everyblody else does"... Y el hecho de que en mis sueños sean otros los que tengan el final feliz no es sino una forma más de alejarme de ello y de ver cómo son otros los que lo tienen.


HOW WILL IT END???

22nd Oct, 2008

how will it end

Más?

Mi hermana suele ser pequeña y yo la tengo que proteger. Todo alrededor es caos y al intentar avanzar o escapar para salvarla, para salvarnos, todo cuanto haga no vale. Nada valdrá nunca. No importa lo que haga, cuánto lo intente. El esfuerzo es titánico porque quiero salvarla, no es que tenga que hacerlo, es que no querría hacer otra cosa. Mi vida por ella. Mi vida entera por salvar algo que depende de mí, que importa más que yo. Una vida aún por comenzar y que es parte de mi vida y yo veo que no puedo hacer nada, porque por mucho que lo intente no hay escapatoria. Siempre sé, mientras sueño, que no podré lograrlo.
No sé. En cierto modo es como verme a mí misma, quizá mi espíritu, mi felicidad infantil. En mis sueños me veo a veces, cuando me despierto e intento racionalizarlo, como el protagonista de El guardián entre el centeno: queriendo cuidar de los niños. Ellos no duelen. Pertenecen a ese otro mundo que abandonamos y dónde nos sentíamos protegidos. Me siento infeliz, terriblemente infeliz, luchando por encontrar algo que le de sentido a mi madurez, buscando entre esa felicidad perdida al crecer, llorando por por lo perdido, por haber llegado hasta aquí.
Cuidar de mi hermana cuando era niña ha sido lo más cercano a ser madre que he tenido nunca. Había noches en las que me acostaba aterrada pensando en que podría pasarla cualquier cosa. Mi preocupación era normal, supongo. Ahora todos mis miedos se confunden y se mezclan. Sueño historias aterradoras dónde siempre huyo, supongo que de todo cuanto duele, de la vida, de la sociedad, de las personas (convertidas en vampiros o zombies en mis sueños) y huyo la mayoría de las veces con ella. Dándole sentido. Luchando por algo que quiera salvar por encima de cualquier cosa. La vida, su vida, mi vida, la vida inocente de cualquier niño que todos querríamos salvar amenazada. Huir, esconderse, tirar de ella para mantenerla a salvo. Soy mucho más valiente cuando se trata de otra persona. Quizá eso ya lo se y por eso sueño estas cosas. Y todo se confunde otra vez. Mis miedos de toda mi vida preocupándome por mi hermana pequeña y mis miedos al madurar al enfrentarme al mundo y saber que duele y verme débil, saber que no soy fuerte para lograrlo, para escapar, para salvarla, para salvarme...


Anoche volví a soñar con esa montaña cercana a mi pueblo. Una montaña que en realidad no existe, solo en mis sueños. Una carretera con muchas curvas. Un pueblo, una plaza con árboles y una iglesia blanca en medio. Un lugar por visitar que yo no quería visitar. La carretera y yo con alguien más en un coche, yendo hacia algún lado y yo asustada sin querer ir y me veía obligada sabiendo que no era bueno para mí, que yo no podría soportarlo.

Luego volví a soñar con vampiros. Leganés infectada. Yo huyendo. Esta vez no estaba mi hermana pequeña. Había otros niños, el sobrino de un amigo y algún otro más. Huíamos en un descapotable que encontramos. Era de noche. Era verano y había brisa. Huíamos en el coche mirando hacía los edificios dónde sabíamos que la gente se infectaba por momentos. Todo era silencio a nuestro alrededor. Nadie en la calle. La calma antes de la tormenta. La infección se producía en silencio, como si fuera algo que todos sabían y dejaban que ocurriera. Mi prima iba en el coche con nosotros. Su padre estaba infectado y ella lo sabía. Lo sabíamos. Pasamos cerca de la casa de sus padres y oímos una campanilla. Una campanilla que ellos tenían en la puerta. La escuchamos como si estuviéramos en la misma puerta aunque no era así. La imagen de su padre sonriente, la imagen de las campanillas doradas, como una visión. Nos sentíamos mareados. La brisa de verano en la cara, el olor de los jardines y el asfalto, el silencio alrededor. El coche seguía por la carretera, atravesando la ciudad, dejándoles atrás, sabiéndonos observados. Nos dejaban alejarnos, quizá porque no llegaríamos lejos, pero nosotros seguíamos. La brisa en la cara, el olor, la ciudad a oscuras, silenciosa.

30th Sep, 2008

Bolas

La extraña nube que no sólo amenazaba tormenta.

Hace poco estuve en una boda así que no es extraño que el sueño comenzara con una boda. Toda la familia reunida. Padres, hermanas, primos, bebés, amigos...
Era un restaurante en el campo. Bonito, amplio y con un bello paisaje fuera. Hablaba con mis primos y sonreía a mis amigos sentados en la mesa de al lado. Cogía a un bebé en brazos. Le quería entretener y me senté cerca de una ventana para que viera movimiento fuera. Hacía algo de corriente y cerré la ventana para que no cogiera frío el bebé. Al mirar yo hacia afuera fue cuando lo vi. Me aterré. Sujeté fuerte al bebé entre mis brazos. Entre las montañas. A lo lejos. Algo así como una nube enorme. Espesa. Marrón, morada. Con forma circular y algún lado más ancho que otro. Más deformado que otro. Trozos de la gran nube que crecían cuando se movían y otros que menguaban. Estaba en movimiento. Suspendida en el aire. Uno de los lados me dejó paralizada: aquello que sobresalía parecía un tentáculo. Una nube enorme, irreal con tentáculos en su interior. Yo de pie frente a la ventana con el bebé en brazos. Conseguí reaccionar y avisé a todo el mundo. Ahora todos en pie mirando por las ventanas aquello. La luz se oscurecía. El clima cambiaba. La tormenta o lo que quiera que fuera se acercaba.

Luego lo siguiente que recuerdo es que de alguna manera me introducía en aquello. Me conectaba por internet? No sé. No tenía sentido pero ahí estaba yo volando entre la nube, recorriendo uno de sus costados lleno de datos, como si fuera eso, el ciberespacio y así me enteraba de cosas. Ahora veía como a través de una cámara. La imagen de un cuerpo humano. Decían que había que atacar para matarnos más rápidamente en el centro de gravedad que era la cadera. Yo pensaba que menos mal porque eso era una oportunidad. El centro en realidad es la cabeza y entonces la siguiente imagen que vi era la del ataque que iban a realizar en ese momento. El primer atraque. Quedé aterrada al ver a mi hermana pequeña correr por el corral de la casa del abuelo en el pueblo. Tendría doce años. Yo no sé. De repente dí un empujó a aquello y lo quité de en medio. Me puse al lado de mi hermana (ahora ya no estaba en el hiperespacio y había estado volando?) y la dije que corriera. Ambas llegamos a la casa. Pasamos dentro. Puse el cerrojo y la dije que cuidara de la puerta. Confié en ella. Ahora era más mayor como para protegerla tanto como siempre hago y necesitaba ayuda para cuidar a todos los demás que estaban en casa, que dormían en casa después de la boda: mis padres, mis tíos, mi abuela que estaba viva...
Dejé a mi hermana ahí mirando por el cristal de la puerta y yo subí las escaleras. TEnía que encontrar la escopeta. Mi padre estaba despierto sentado al final de la escalera. Le dije que vigilara pero no pareció entenderme y yo no tenía tiempo de explicarle. Aquello estaba apunto de llegar a la puerta. Entré en la habitación de mis abuelos. No sé porqué solo estaba mi abuela viva y no mi abuelo. LA pregunté por la escopeta que siempre cogía mi primo. Me dijo aún en la cama y medio dormida que para qué y que no lo sabía. Yo buscaba desesperada. La volví a preguntar, volvió a responderme que debía estar ahí. La encontré apoyada contra la pared. Ahora busqué entre los cajones la munición. No había tiempo. No podía respirar. La encontré entre la ropa. Salí al salón y mi padre seguí en la misma postura. Parecía dormir y yo no podía creer que se hubiera quedado dormido sin hacerme caso. Me acerqué y miré hacia abajo. Se oía el aire de invierno entrar por la puerta abajo abierta. El aire y el frío y algo de nieve que había traído la tormenta. Pensé en mi hermana pequeña. No podía respirar. Ellos habían entrado y ella quién sabe qué la habrían hecho. No sabía si bajar y buscarla y atacarles dentro. Cargué la escopeta, no sabía si funcionaría. Parecía vieja y oxidada. No tenía otra elección. Intenté despertar a mi padre. Aterrada. Él no se despertaba. Le zarandeé y nada. Pensé que menudo sueño pero ahora le observé bien y vi que no estaba dormido. Mi padre muerto entre mis brazos. Mi hermana pequeña quién sabía y el resto tendríamos el mismo destino. Oía el frío entrar por la puerta abierta abajo.

Me he despertado realmente asustada. HE tardado en reaccionar y me han dado ganas de ir a ver a mi hermana pequeña. Aún después de unos minutos aún esperaba que algo ocurriera. Como si lo del sueño fuera verdad y algo estuviera a punto de atacarnos.

Eran las cinco de la mañana.

15th Sep, 2008

Torre de Marfil

Oleadas de serpientes.

Venían por oleadas. No sé porqué. Serpientes que lo devoraban todo. Sus cuerpos girando, enredándose entre ellas, cayendo al ser arrastradas unas detrás de otras.
Olas totalmente visibles acompañadas por gritos y terror. La gente corría por las calles. Huían sin rumbo y sin escapatoria.
Nada valía, nada servía. Se metían en todos lados. Subían edificios tan rápidamente que era imposible. Como fuego, como agua, como humo. Subían escaleras, se metían por debajo de las puertas, por las tuberías, por el tejado. Se metían en los coches, subían a los árboles, subían por paredes y recorrían campos y calles. Olas y más olas y entre medias yo nuevamente aterrorizada por salvar a mi hermana pequeña, que como siempre en mis sueños no tenía los veintiún años de ahora, sino que tenía los cinco o seis de entonces, cuando era una niña indefensa y yo su hermana mayor.
La llevaba de la mano, huyendo de cualquier cosa que pudiera hacerla daño. Buscando algo que pudiera salvarla. Vi como aquellas serpientes devoraban a la gente que intentaba escapar de ellas subiéndose a los árboles. No sabía qué hacer. Otra ola y ahora me alcanzarían. Estaba en una zona de recreo. Un campo de fútbol para que los niños jueguen que hay cerca de mi casa. No había nada excepto una verja. Tirando como podía de la niña conseguí alzarnos. Agarradas al borde de arriba haciendo equilibrios. Un par de personas más hicieron lo mismo. La ola llegó y esta vez no alcanzaron a subir, pero ahí seguían intentándolo y la próxima ola no tardaría en llegar y sabíamos que entonces no escaparíamos.
Yo en lo alto de la verja sin querer mirar lo que subía por ella, sujetando con fuerza a mi hermana. Esperando lo inevitable.

Esta noche me he despertado dos veces. Dos sueños de los míos. Este fue el primero, del segundo extrañamente no me acuerdo.

7th Sep, 2008

Bolas

Los sueños siempre extraños.

Tiempo sin escribir y poca variación en mi vida. Los sueños siguen ahí. Solo posteo para eso: para poner aquí un par de sueños que quiero recordar. Sueños, que ya no tanto por haberme marcado, sino por extraños y retorcidos, quiero tener presentes.

La verdad es que con estos me quedo bastante perdida porque no sé cómo interpretarlos..


-El del mosquito gigante.

Estaba en mi casa. Debía ser un sábado o un domingo por la mañana. Uno de esos días tranquilos sin resaca en que te levantas despejada mientras los demás siguen en la cama y la claridad ya entra por la ventana.
Primero oí el zumbido: fuerte, penetrante. Un zumbido continuo que notabas en el cuerpo. Lo oías y lo notabas. Se te metía dentro.
Mi ventana medio abierta. La mosquitera puesta. El jardín y el Sol fuera y yo dentro en pijama. Me acerqué a la ventana porque sabía que el zumbido venía de allí. Lo notaba acercándose. Esperaba ver aparecer a aquello fuera lo que fuera.
Bajó en perpendicular al suelo. Como si hubiera estado siguiendo la pared de fuera del edificio hasta llegar abajo y se encontrara con mi ventana. Se quedó ahí, pegado a ella, en el aire. El zumbido constante en mis oídos y entrañas y la imagen aterradora de un mosquito enorme, irreal, horroroso. Metro y medio de largo al menos. Llevaba las patas recogidas o lo que fuera porque no las vi y verlas desplegadas habría sido aún más aterrador. El movimiento tan rápido de sus alas me hacía verlas borrosas. Mis ojos abiertos mirando. No lo podía creer. Su tronco era enorme: largo, redondo, lleno de gruesos pelos negros. Como una mano de ancho. Moviéndose por la vibración. Casi veía esos gruesos pelos moverse por la vibración. Había vida ahí. "Eso" estaba vivo. Estaba vivo y estaba en mi ventana mirando hacia dentro. La mosquitera entre "eso" y yo. La luz y el zumbido fuera.
Pensé en que mi madre TENÍA que verlo. Me moví rápido hacia su habitación dónde aún dormía. Iba gritando "Mamá, mamá... tenéis que verlo... hay un mosquito enorme en mi ventana". Abría la puerta de la habitación de mi madre y la de mi hermana pequeña. Estaban aún dormidas y se quejaron. No me entendían bien al principio y luego no me creían y yo no supe, en mi estado de shock, poder describirlas mejor lo que había en el jardín y entonces pasó: un ruido que me aterró. La mosquitera había caído. Me giré y corrí a mi habitación. Aquello ya no estaba fuera. El zumbido seguía. Ahora era diferente. Sabía que aquello estaba dentro de casa.

Fui de un lado a otro de la casa buscándolo. No lo veía. Mi madre y mi hermana levantadas. Yo en el pasillo y lo oigo y luego lo veo. Veo algo horrible que no debía estar en este mundo ir a ras de suelo. Enorme, oscuro. El zumbido terrible dentro de mi casa, pasando cerca de mis pies, como si se arrastrara.

Nostras gritábamos y saltábamos y no sé dónde estaría mi gato, pero suponía que se habría escondido porque él es más listo. Aquello yendo de un lado a otro de mi casa. Huyendo de los gritos. Se escondía debajo de la cama de mi madre y luego salí y atravesaba el pasillo hasta el salón y luego volvía....

No recuerdo cómo acabó el sueño. No sé qué más pasó. Me desperté confusa, asustada y sobre todo extrañada después de haber visto algo así... algo tan horroroso..


-Las ovejas putrefactas colgando de las nubes..


El huracán Gustav ha pasado hace poco por Nueva Orleans. Amenazaba desastre y no lo ha sido. Todas las televisiones haciendo eco de semejante noticia y yo soñando por ello con tormentas:

Nubes oscuras en el cielo. Tormentas por todos lados. La naturaleza sin control. Yo tenía que viajar o iba viajando o algo así. No recuerdo con quién. Creo que iba en un autobús que se averío y nos dejó abandonados en la carretera. Andábamos perdidos huyendo de la tormenta y de algo más. El mundo siempre sin control. Todo perdido. Sin esperanza andábamos esperando llegar a algún lado. Mucha gente andando por la carretera. El horizonte nublado. Árboles alrededor. Humedad en el aire, la olía en sueños.
Andábamos y nos íbamos encontrando con más gente. Sin esperanza.
Paisaje destrozado por la tormenta. Árboles caídos, ramas rotas por todos lados. Hojas, charcos. Miramos al cielo. Se acercaba algo. Lo veíamos y no nos extrañaba nada. Era como si fuera normal que algo tan irreal ocurriera. Algo tan horrible.
Había unas veinte o treinta ovejas muertas. Pelo mojado por la lluvia. Colgaban muertas. El olor de la putrefacción nos llegaba. Nosotros mirábamos desde abajo. Iban enganchadas por las patas. Algunas de una sola pata y otras de un par de ellas. Colgaban de cuerdas. No había nudos sino que era como si se hubieran enganchado. Enganchadas accidentalmente a ramas. Ramas y tormenta y vientos huracanados. Debían haber sido arrastradas por la tormenta. Nosotros debajo mirándolas acercarse colgando de esa nube. Enganchadas en cuerdas, que a su vez estaban enganchadas en ramas que a su vez estaban en el aire por la tormenta y no sé que mecanismo irreal las manteía ahí en el aire, viajando sin rumbo. Más desesperación y muerte y sin sentidos. Putrefacción, humedad, oscuridad y sin sentidos.
Señalábamos al cielo y mirábamos viéndolas pasar. Alguien comentó algo referente a que había que tener cuidado de que no cayera ninguna. Estuvimos atentos. Nada pasó, pero continuamos viendo pasar aquello tan terrorífico, aquellas ovejas muertas. Veíamos como avanzaba, lenta y tristemente. Nosotros parados en aquella carretera que ahora era un camino abarrotado de grupos de gente que avanzaba sin rumbo... y entonces ocurrió: alguna de las cuerdas se soltó, se aflojó y una de aquellas ovejas mojadas y putrefactas cayó. Se hizo silencio primero y luego al ver lo que pasó los gritos de pánico y horror se propagaron entre todos nosotros y es que la oveja había caído sobre alguien...
El sueño se hace luego más borroso... cayeron más ovejas. Murió más gente. Nosotros lo veíamos y al igual el resto de la gente que había en aquella carretera y nadie podía hacer nada por evitarlo. La gente moría aplastada. Las veíamos caer. Veíamos las ramas aún verdes de las que colgaban, sostenidas antinaturalmente del cielo...


Este último sueño le tuve el viernes. El del mosquito fue la semana pasada... Ha habido alguno más que ya no recuerdo.

31st Mar, 2008

Bolas

De aquel lago.......

Invitada a una excursión a última hora. Olvidé llevarme la mayoría de las cosas necesarias. Ni si quiera llevaba el móvil encima y no dejé de tener la sensación de que tenía que regresar a por las cosas y luego volver. No lo hice. Iba con algunos amigos. Sabía que merecería la pena, pero no que lo iba a merecer tanto. Primero una montaña con un pueblo en la cima con el que ya he soñado otras veces. Ese era el comienzo. EL lugar de partida. Colinas, bonitos y verdes paisajes, árboles por todos lados e incluso recuerdo oler el aire, notar el viento de la montaña en la cara.
Estamos en una ladera, mirando a un lado y a otro, esperando a alguien, luego continuamos. Yo no sé a dónde voy porque ahora vamos por sitios dónde nunca he estado. Sé que arriba hay algo, pero no imagino el qué y por eso me quedo tan sorprendida cuando llegamos y lo tengo ante mis ojos: un lago enorme en lo alto de la montaña. Enorme. Siento su fuerza y su volumen cuando lo miro. Es algo que traspasa. Energía. El centro de todo lo importante y sea como sea, eso se ve al mirarlo, al tenerlo frente a ti.
No veo la orilla a lo largo, pero a lo ancho veo una playa y una ciudad costera con altos edificios típicos de playa, pero diferentes, muy diferentes. Observo y mientras sigo con la boca abierta, emocionada por lo bonito del lago y por el sonido de las olas y el olor a humedad.
Vamos caminando hacia una pequeña ciudad a este lado de la orilla. Al acercarnos los edificios se levantan ante nosotros. Altos, diferentes también. Es como si fueran más modernos y antiguos a la vez: altas torres, cristales, formas raras y bonitas y entre ellos otros edificios con paredes de piedra tallada con bonitos y ancestrales relieves, edificios rectangulares sin ventanas, de piedra. Otros mezclan laterales de cristal oscuro con otros de piedra rojiza con formas que no logro distinguir talladas en toda ella.
Dejamos la orilla para adentrarnos en la ciudad. Silencio por todos lados. Casi no hay gente en la calle, es como si estuviéramos en otro mundo, como visitando ruinas, pero no lo eran.
Un lago alejado de todo y un par de ciudades extrañas y bellas. Yo observando atontada la arquitectura. Los edificios me hipnotizan, voy caminando por las calles mirando a todos lados y ahora voy sola. Silencio, luz, cristaleras y piedra tallada y sé que cerca está ese lago azulado imposible, esperando a los visitantes en lo alto de las montañas.


Es extraño, ahora que lo estoy escribiendo pienso que puede que ese lugar fuera el cielo... y yo estuviera muerta.

8th Feb, 2008

Bolas

De un Mar anaranjado.....

La causa era algo relacionado con la química terrestre. Quizá una radiación solar o alguna otra cosa producían un cambio en la química atmosférica que hacía que todo cambiara. No lo recuerdo muy bien, pero era algo como un cambio con el yodo o el níquel o el nitrógeno... Y la gente empezó a morir por millones. De repente. Nadie sabía nada y había sido un día normal y bueno, yo estaba en Norteamérica, no sé porqué, estaba en Los Ángeles o cerca, cuando ocurrió. Estaba en una gasolinera al lado de una enorme autopista. Mucha gente murió en sus coches y estos estaban en medio de la autopista. A la gasolinera empezó a llegar gente. Había un autobús con muchos niños. Yo y unos cuantos nos preguntábamos qué diablos había pasado y alguien nos contó lo del cambio químico. Decidimos que había que viajar al Norte por la autopista ya que la ciudad que más cerca pillaba estaba al norte. Se llamaba Nilasia o algo así y estaba entre Los ángeles y San Francisco.
En la gasolinera había un trailer con un montón de todoterrenos nuevecitos. Nos costó bajarlos. Nos repartimos entre los coches y el autobús. Llegaba más gente. Había que ser fuertes. No había tiempo para llorar, no sabíamos qué pasaría ahora o si la situación empeoraría.
Un montón de todoterrenos iguales, azules y un autobús por la autopista esquivando los coches parados con los conductores muertos dentro. Todos avanzando para encontrar respuestas. Íbamos muy deprisa cuando la carretera lo permitía y al acercarnos a la ciudad tuvimos que dar un buen frenazo porque hay había muchos más coches en la carretera. Había anochecido. Yo iba en la parte de atrás de uno de los todoterrenos que iban primero, sentada a la izquierda detrás del conductor. Oímos sirenas y vimos unos cuantos coches de policía con las luces puestas que se nos pusieron en paralelo avanzando por la autopista, diciéndonos que paráramos, pero nosotros no sabíamos si eran polis de verdad o si tenían buenas intenciones. El copiloto escribió algo en un papel. Dentro del coche hablábamos y decidíamos qué hacer. El conductor aminoró la marcha y le alcanzó el papel sacando la mano por la ventanilla, al policía. Este lo leyó y sonrió y nos dijo que nos acompañarían a la ciudad, que no nos preocupáramos. Nos escoltaron hasta una especie de zona asegurada. La situación en las grandes ciudades no era muy buena, había bandos y estaban armados. Todos luchaban por sobrevivir y algunos habían aprovechado la situación para hacer del mundo lo que querían.
En la zona segura había más gente refugiada. Bajamos de los coches, conocimos a gente. Nos preocupamos por los niños del autobús. Nos explicaron algo de lo que había pasado. Más o menos era lo mismo que ya sabíamos, lo que nos dejó a todos de piedra, porque algunos queríamos volver a Los Ángeles, era que el Mar había cambiado por completo su química. Ahora era peligroso. Todo lo que había en el Mar habría muerto. Ahora tenía un color anaranjado y amarillento y era dañino. Los Ángeles estaba demasiado cerca del Mar y no sabían qué pasaría ahora, pero alejarse del Mar era esencial. Nos contaron que en otro sitio estaban probando algo. Nos acercamos a ese lugar. Era una playa y tenía una especie de tanque enorme, que antes había sido utilizado como acuario marino o algo así y en él ahora habían experimentado. Habían metido agua del Mar y le habían intentado cambiar la química y había dado resultado y los científicos apuntaban a que había posibilidades de que si echaban ese agua tratada al Mar, entonces, quizá lograrán cambiar de nuevo la química marina. Lo hicieron. Vertieron el agua al Mar mientras todos mirábamos expectantes. Y el Mar pareció cambiar o en ello estaba. Las olas llegaban a la playa ya de un color normal y un voluntario se metió dentro. Un minuto y todo bien, pero al siguiente el agua volvía a adquirir su color anaranjado y le gritábamos que saliera y a él le costó porque la química empezaba a afectarle y salió y estaba pálido y su pelo como oxidado y no sé porqué, pero la solución para no morir consistía en hacerse un pequeño corte en la frente para que al sangrar su cuerpo se oxigenara o algo así. El corte se lo hizo el mismo mientras salía y ya afuera le ayudaron a sostenerse y bueno, salvó su vida, pero el Mar no tenía remedio. Todos empezamos entonces a preguntarnos qué iba a ocurrir ahora. Las reservas de agua estaban en el hielo y la nieve del norte. Cuando el agua de ese nuevo Mar se evaporara y todo el ciclo normal ocurriera y lloviera ese nuevo agua, entonces, todas las reservas de agua dejarían de servirnos y sin agua no hay vida. Nos asustamos de veras. Decidimos ir al Norte a hacer algo, lo que fuera, ya lo pensaríamos, había que hacer reservas de agua potable, había que sobrevivir.
Llegamos a la zona asegurada, nos reunimos y hablamos de las novedades. Yo cuidaba de algunos niños y niñas. Habíamos preparado un autobús mejor, más moderno, para llevar a los niños. Fuimos hacia el borde de la zona asegurada dónde estaba el autobús y el resto de vehículos. Intentamos moverlos, intentamos salir, pero entonces entraron muchos hombres y muchos niños con armas. Nos asustamos, sabíamos lo que significaba eso. Nos matarían. Nos quedamos quietos mientras ellos nos apuntaban, nos daban miedo y al pasar cerca de las mujeres decían ordinarieces. Algún niñato armado al pasar a mi lado me dijo algo y yo le miré con odio agarrando de la mano al niño que tenía al lado. Luego, algo pasó, alguien gritó y nos asustamos y cundió el pánico y todos salimos corriendo, desperdigándonos, escondiéndonos entre las sombras. Ellos no seguían, nos daban caza y nosotros a ellos desde nuestros escondrijos. Yo maté a unos cuantos escondida tras un coche rojo. Poco a poco íbamos tomando la zona de nuevo. Era una guerra. Me he despertado cuando seguíamos cerca de la puerta, con el coche rojo al lado, atacando a todo el que se acercaba.

28th Jan, 2008

Óscar y Lucinda

De Expiación.......

Ya la vi en Inglés y quería verla en Castellano para enterarme del todo.
Me gusta mucho y no es porque sea un peliculón en plan El paciente Inglés (pocas son comparables), sino porque tiene muchas cosas interesantes dentro. La banda sonora es impresionante (el sonido de la máquina de escribir es muy ingenioso) y la fotografía y aunque no aguante a la Keira, el resto del reparto es muy bueno (James, cada día me gustas aún más).
Podía liarme a explicar detalles, pero lo resumiré: la escena de la fuente como base, jugar con el "cómo lo ve la niña" y con el "qué pasó realmente", la niña y esos ojos que tiene, la comparación de la bonita vida en el campo con la guerra, que no es sino una forma de poner las consecuencias de los actos de la niña al límite; la bonita escena de la playa llena de soldados, cuando los soldados cantan, cuando él mira la pantalla de cine y ve el beso y se tapa la cara, él gritando a la niña-ya mujercita y saber luego que eso nunca ocurrió, que lo inventó ella como expiación.... a ratos me da la sensación de haber estado viendo un fanfic y a fin de cuentas eso es lo que ella hace¿No? Reinventar la historia.

Y pongo un vídeo de la escena de la playa... he dicho ya que la banda sonora es impresionante??


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